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Terapia Vibracional :
La Musica sanadora del Cuenco de Cuarzo

Amelia Lamaignere
Musica del Cosmos, música
del cuerpo.
Se dice que la Terapia vibracional será la medicina de la Nueva
Era, pero decir eso, es dar a un tipo de terapia, una cualidad específica que
determina un concepto infinito. ¿Es que existe algo que no vibre?, ¿hay algo
que sea estático?.
Todo es energía, y toda energía tiene una onda vibratoria, ya sea luz,
sonido, ondas electromagnéticas, o cromáticas; congelada o cristalizada, la
energía vibra; lo único que cambia es la forma con la que se manifiesta
debido al tipo de onda vibratoria.
Partiendo de esta base, es evidente que el cuerpo humano es así mismo energía
en movimiento, las diferentes ondas de vibración, producen el en percepciones
y sensaciones. Más que en ningún otro campo, el axioma hermético de que “todo
es mental”, cobra un especial vigor en la aplicación de esta medicina
cuántica.
Todo el Universo vibra. La materia emite sonido, aunque se encuentre muy a
menudo fuera de nuestro alcance de audición. Una célula vista en un
microscopio, tiene una vibración permanente que emite un sonido imperceptible
a nuestros oídos; nuestro cuerpo físico, también vibra con diferentes sonidos
generados por los átomos que los configuran, y que están en continua
vibración radiando diferentes tipos de ondas.
El
ser humano presenta una realidad vibracional rica y apasionante que va desde
el ritmo de los órganos vitales, hasta las emociones, pasando por la respiración,
y la actividad mental; cada capa o cuerpo sutil esta integrada en el todo de
lo que realmente somos. La vibración del sonido aplicado a restablecer el
equilibrio del cuerpo humano, cobra un interés especial.
En nuestro
afán de unificar los conceptos referidos al hombre como un ser integral,
compuesto por cuerpo, emoción y mente, recordemos que una de las leyes de la
magia celtas asevera que, “dos energías de diferente rango vibrando en
proximidad no pueden mantenerse en diferencia de ondas por mucho tiempo
siempre la mas poderosa cambiara la vibración de la mas débil hasta quedar
igualadas”. Más adelante veremos que este axioma tiene una versión
científica, y realmente eso es la base tanto de la medicina quántica como de
la relación amorosa entre personas.
El
ser humano ante cualquier situación por mínima que sea, fija una actuación en
su ordenador particular interno, que tras pasar la información por varios
sectores la acumula finalmente en el subconsciente que vendría a ser el
traductor de lenguaje a uno compresible por el individuo. La pauta ya sea
beneficiosa o errónea queda fijada y a partir de ahí se manifiesta en actos,
sentimientos o filosofía de vida. Ese es el origen de la mayoría de las
enfermedades. Esas pautas, crean unos cortacircuitos energéticos o formas
densas en nuestro cuerpo etérico, donde se acumula la energía vital del
cuerpo, y de ahí se va trasmitiendo sin prisas pero sin pausas al resto de
las envolturas que componen el aura para llegar finalmente al cuerpo físico
en forma de enfermedad.
Por
el proceso de "arrastre" se pueden cambiar los ritmos corporales.
Es decir, la vibraciones rítmicas más fuertes de un objeto pueden
"arrastrar" a las más débiles. Además el sonido puede cambiar el
ritmo de las ondas cerebrales, el latido del corazón y la respiración.
Gracias a estas propiedades se puede hacer un empleo terapéutico de las ondas
sonoras. El efecto contrario es la disonancia. Esto se puede observar, al
analizar los diferentes sonidos del universo, sobretodo los que nos afectan más,
aquellos cuya disonancia nos produce un efecto negativo. Sin embargo, este
malestar tiene una función de diagnóstico, ya que ayuda a detectar el tipo de
bloqueo existente y el estado emocional que lo acompaña. Es decir, la
disonancia empuja el problema hacia la superficie y, de ese modo, se abre el
proceso curativo al aplicar el sonido armónico.
Desde que el físico alemán Hans Jenny, publicó sus descubrimientos basados en
la investigación de los efectos de ondas de sonido sobre diferentes materias,
y comprobando la variación de la organización de sus partículas que formaban
diferentes figuras geométricas, la ciencia del sonido ha probado
fehacientemente, que cualquier sonido cercano al organismo humano, originará
un cambio físico en el interior del organismo y sus campos electromagnéticos.
Es ahí donde interviene la medicina vibracional en cualquiera de sus formas y
entre ellas esta vez nos referiremos al sonido, sin olvidar que además de
esta, hay otras terapias integradas en el sector vibracional.
Desde
el siglo pasado sobre los años 30 se viene realizando todo tipo de
experimentos del sonido sobre objetos y entre ellos el cuerpo humano. De
hecho, hace ya tiempo que la ciencia ha comprobado los efectos que sobre diferentes
ondas cerebrales produce una determinada música, consiguiendo sensaciones de
tranquilidad, capacidad de concentración o creando la necesidad de la acción.
Una de las pruebas muy popular y que ya esta produciendo sus efectos en el
campo de las realidades es la de las madres gestantes que durante el embarazo
habituaron a sus bebes en estado fetal a escuchar a través de ellas música
barroca; este experimento, ha producido en la actualidad alumnos con mayor
capacidad de concentración y de aprendizaje escolar que aquellos que no
recibieron ese tratamiento en la gestación. Los efectos beneficiosos de la
música barroca se han demostrado además en clínicas siquiátricas y en los de
la tercer edad en donde ejercicios gimnásticos con Vivaldi, Mozart, Bach o cualquiera
de sus compañeros de época y estilo al parecer ayudan a recuperar el sentido
del ritmo y movimiento armónico del cuerpo en enfermos seniles, o depresivos.

LA TERAPIA DEL SONIDO
Canto de armónicos
Otro de los recursos de sanación, en el campo del sonido es la antigua
técnica del canto de armónicos. Esta técnica funciona mediante el canto. El
individuo entona 3 0 4 sonidos simultáneos, del tono fundamental básico de la
música que se aplica en el momento; el cuerpo como altavoz amplifica los
sonidos armónicos creando una onda poderosa que actúa sobre diferentes
niveles, o cuerpos sutiles.
Los tonos básicos o bajos de la voz actúan sobre el cuerpo
físico, mientras que los armónicos, trabajan sobre los cuerpos sutiles. Estos
sobretonos, son capaces de disolver las cristalizaciones de energía
potencialmente dañinas del aura evitando así que alcancen el cuerpo físico, e
incluso puede desbloquear nudos emocionales colaborando a la sanación del
órgano afectado.
Un conocimiento funcional del sonido conllevará a la escucha, la
afinación y la resonancia, provocando cambios poderosos en cada nivel de
nuestro ser. Hemos comprobado alguna vez que al escuchar una voz cantando,
nos hemos emocionado y esos sonidos nos han llevado a revivir situaciones
conflictivas ocultas en nuestro subconsciente. De alguna manera algo oculto
en nuestra psiquis ha aflorado para ser sanado, pero esta situación aun seria
más profunda, si aprendiéramos a hacerlo nosotros mismos, ya que en ese caso,
el cuerpo al resonar con los tonos emitidos vibra como si fuera un
amplificador de sonido. Con un poco de practica sentiremos cuales son los
tonos que mejor nos equilibran. Puede parecer difícil o complicado sobre todo
muchas veces por nuestro sentido del ridículo pero es una terapia muy efectiva.
La técnica
El canto de armónicos surgió simultáneamente en Mongolia en la tribu de los
Tuva y en los monasterios del Tibet. Consiste en emitir un tono continuo
denominado bordón, y sobre el se genera un tono armónico modulable de forma
que se crea una melodía que resuena en todo el organismo, produciendo un
efecto de armonización y sanación a diferentes niveles: físico, mental y
espiritual.
Pero
no solamente el canto armónico, sino el mismo mantra (palabra sagrada en
sanscrito) actúa sobre cuerpos sutiles y su importancia estriba en la
vibración del sonido, que por otro lado no contiene más de 3 o 4 notas
fundamentales. Es la vibración del sonido sanscrito lo que armoniza los
cuerpos. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos
se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila y así
podemos conectarnos con nuestra esencia mas profunda – lo que realmente
somos.
INSTRUMENTOS DE SANACION
Dentro
de la terapia de sonido hay algunos instrumentos que cobran un valor
incalculable por su alta vibración. Nosotros aquí queremos hacer hincapié en
los mas importantes, entrando en detalles mas concretos de aquellos que
conocemos o con los que hemos trabajado, a fin de facilitar la mayor
información posible para aquellas personas interesadas en experimentar esta
terapia que esta teniendo un gran alcance de difusión en estos momentos. Si
bien es cierto que estos instrumentales también tienen unos efectos a nivel
espiritual o místico, nuestro primordial interés versará en profundizar lo
mejor posible en la terapia en si y sus efectos sobre e individuo.
Cuencos de cuarzo: La medicina atlante.
La leyenda asegura que los sabios de la remota
civilización atlante conocían los secretos de la luz y el sonido en su
vertiente curativa. Edgard Cayce, el famoso médium norteamericano, relata en
sus libros las propiedades curativas del cuarzo y otras gemas que utilizaban
los atlantes. Concretamente hace referencia, a unos cuencos de cuarzo de gran
diámetro (entre 16 y 20 cms.) que serían empleados por los sacerdotes para
convocar a los fieles al templo. El sonido que emitían era tan puro que podía
ser oído a más de 500 metros de distancia.
Buena parte de lo que se ha escrito de Atlántida y Lemuria procede de estas
revelaciones. Es muy de agradecer que mediums como Edgar Cayce hayan aportado
a la humanidad retazos de sabiduría de un valor incalculable como es la
terapia de los cuencos de cuarzo, que aporta al siglo XXI la oportunidad de
beneficiarnos de ella.
Por su parte la terapeuta canadiense Renee Brodie, utilizando la misma
técnica de "canalización", se dedica desde hace unos diez años a
recuperar este legado espiritual, recopilado hoy en el libro Sound Healing
with Quartz Crystal Bowls y en el que dedica un capítulo a los cuencos mencionados
por Edgar Cayce.
La autora asegura que el empleo masivo de estos cuencos en el panorama de
caos mundial armonizaría todo el aura del planeta sanando los chakras
telúricos y, como consecuencia, a toda la humanidad.
Brodie asevera que la información de Cayce era correcta y que los cuencos
empleados con fines terapéuticos por los atlantes eran de distintas
dimensiones, afín degenerar notas musicales diferentes. Así, para recrear el
sonido en Mi tenían un cuenco de cuarto de 20 cms. de diámetro y otro de 15
cms. para obtener la nota Fa, siendo los sacerdotes los encargados de
hacerlos sonar en el templo al lado del paciente. El cuenco de mayor tamaño
lo empleaban para los problemas de origen emocional y el menor para
enfermedades de la garganta, el corazón y la vista. Era suficiente pasar el
cuenca 3 veces sobre la persona para que el sistema de Chakras del enfermo
quedara restablecido. Con el paso del tiempo, añadieron un cuenco afinado en
sol que utilizaban para llamar a la gente al templo y cuyo efecto sanador era
colectivo. Nos cuenta en su libro, que en todos estos años de investigación
canalizada, ha adquirido conocimientos sobre los sistemas terapéuticos
atlantes, siendo conocedores de los misterios del color y el sonido; actuaban
directamente sobre los conductos energéticos del cuerpo sutil, realizando
delicadas intervenciones quirúrgicas en el cuerpo etérico. En muchos casos,
sanador y paciente se sumergían en estado meditativo para visualizar mejor el
órgano enfermo y, mediante el sonido de los cuencos de cuarzo y el efecto
terapéutico del color, se producía la curación instantánea. Era un proceso
indoloro. Sin embargo los científicos atlantes, a pesar de todos estos
conocimientos o quizá a causa de ellos, no pudieron resistirse a las aplicaciones
bélicas y destructoras de sus fuentes de energía y eso fue su destrucción.
Ciencia, Biología y Cuarzo.
La “preconizadora” -por decirlo de algún modo- de la fabricación de los
cuencos de cuarzo, ha sido en este caso la industria electrónica, quien a
partir de los años 60 se vio en la necesidad de crearlos a fin de proteger al
chip electrónico mientras se formaba a elevadas temperaturas. Su fabricación
se lleva a cabo haciendo girar partículas cristalinas de silicio en un molde
con forma de cuenco. El silicio empleado es cuarzo puro y proviene de varios
yacimientos de los Estados Unidos. Cuando las partículas adoptan una posición
estable gracias a la fuerza centrífuga, se funden juntas mediante un soplete
de arco eléctrico calentado hasta unos 4.000 -C. Estas temperaturas permiten
que las partículas aisladas de silicio, se reúnan para formar una estructura
amorfa de una resonancia purísima capaz de transmitir ondas de sonido audible
a grandes distancias. Se fabrican tanto cuencos transparentes como opacos,
con la misma eficacia, aunque evidentemente esos últimos están elaborados con
el mineral en su estado puro mientras que el transparente debe ser tratado
químicamente.
La moderna Biología comienza reconocer que muchas sustancias
y tejidos del cuerpo humano, tienen las mismas propiedades que los cristales
líquidos. El medico e investigador americano Ryerson asegura que, existen en
el cuerpo físico y en los cuerpos sutiles varias estructuras cristalinas
similares a cuarzo que amplifican el resultado positivo de las terapias
víbracionales. Las sales celulares, los tejidos grasos, la linfa, los
glóbulos rojos y blancos y la glándula pineal, son estructuras cristalinas
que forman un sistema completo en el organismo, de manera que podríamos decir
del ser humano que es un "cristal vivo". Nuestro ADN se estructura
en una doble espiral similar a la del cristal de cuarzo. Hay cuatro moléculas
de sílice en cada una de nuestras muelas, y también está presente en la
estructura cristalocoloidal liquida del cerebro. La sílice, que es cuarzo
(óxido de silicio), abunda en los huesos, la sangre, el cabello, la piel, las
uñas, los dientes.
La glándula pineal cuyas calcificaciones lo convierten en un auténtico
cristal, es una de las más beneficiadas terapéuticamente hablando ya que
aprovecha el canal que une entre el bulbo raquídeo y el cóccix favoreciendo
prácticas tales como la meditación. De hecho, se ha demostrado que esta
glándula tiene un papel relevante como "reloj biológico" para distinguir
el día y la noche, propiedad que le acercaría aún más al cristal de cuarzo
que se emplea mucho en la industria relojera sin olvidar que el corazón de
nuestro querido ordenador (microprocesador) es un chip de puro cuarzo.
De
la Glándula Pineal convine destacar que, que ha sido durante muchos siglos
una de las grandes ignoradas de la ciencia, y considerada como semiatrofiada
hasta pasada la segunda mitad del S.XX. Gracias a las investigaciones de la
psiconeurología, este reloj biológico esta adquiriendo cada vez mas su
relevante espacio en el cuerpo humano...
¡ Y bromas de destino ¡ nos quejamos de los efectos nocivos de nuestro mundo
computarizado y sin embargo, gracias a su “esencia”, el microchip, la terapia
de esos cuencos hipermilenarios fue re-descubierta…una vez mas beneficioso y
perjudicial no son sino las dos caras de una moneda. Todo esa en función del
uso que se le de.
Pero no solo la estructura del cuenco de cuarzo es beneficiosa, sino que también
existe el elixir formado por el contenido del mismo. Ya sea agua o cualquier
otro liquido depositado en el interior del cuenco adquiere las cualidades del
mismo cuarzo con lo cual refuerza y potenciara este tratamiento.
Si llenamos un cuenco de cuarzo con agua y lo hacemos sonar, comprobaremos
que se forman unas estaturas geométricas en su superficie. Es anta la
resonancia del cuarzo que, al aumentar la intensidad el agua salta como si
estuviera en punto de efervescencia. Esto sugiere el efecto sutil que pueden
producir estos instrumentos en el cuerpo, formado en más de un 70% por agua.
La
acción curativa de los cuencos se debe a la resonancia entre su estructura de
cristal y la propia red cristalina del organismo humano, aunque los cuencos,
generan un patrón de onda sinusoidal que resuena con las partículas con las
que entra en contacto, ya sea de cuerpo humano o cualquier otra materia.
El
efecto curativo del sonido generado por los cuencos de cuarzo sobre el
cuerpo, se produce al entrar en resonancia ambos sistemas cristalinos. El
sonido producido influye profundamente a los hemisferios cerebrales. De hecho
se pueden combinar determinados sonidos, llamados bineurales, para lograr su
armonización que repercute en la columna y se expande a las células, líquidos
y órganos.
Los cuencos de cristal de cuarzo, al igual que los cuencos
cantores de metal, ofrecen distintas posibilidades de trabajo de acuerdo a
los distintos tamaños y notas en que están afinados. Es posible profundizar
en la forma de tocar los cuencos y en como tocarlos para propósitos específicos.
Según
Brodie en su libro mencionado Healing with Quartz Crystal Bowls,
esta seria la
correspondencia entre los tamaños de los cuencos, las notas que producen y
los chacras:
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Diámetro
|
Nota Musical
|
Chacra
|
|
32 cm.
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DO
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chacra Raíz
|
|
30 cm.
|
RE
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Sacral
|
|
25 cm.
|
MI
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Plexo Solar
|
|
25 cm.
|
FA
|
Corazón
|
|
25 cm.
|
SOL
|
Garganta
|
|
22,5 cm.
|
LA
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Tercer ojo
|
|
15 cm.
|
SI
|
Corona
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LA MUSICA DEL CUENCO
Dice el músico Stephen Halpern “ su música puede cambiar el
estado de conciencia del oyente”.
Se activa mediante un mazo de goma según los casos; por ejemplo para el
cuenco de 15 cms. se emplea un cilindro de cobre hueco forrado de ante. En
ese hueco se pueden introducir afirmaciones positivas, gemas o pequeños
recipientes con elixires. Tras hacer sonar el cuenco, se deja este mazo
delante de él para que pueda transmitir la energía sutil al contenido.
La resonancia se produce cuando las vibraciones de un objeto alcanzan a otro
haciéndole vibrara su vez. Si los dos objetos tienen frecuencias similares,
al hacer vibrar uno el otro lo hará también. Este efecto es fácil de
comprobar con dos diapasones afinados en el mismo tono: al hacer sonar
suavemente uno de ellos, el otro sonará también por resonancia simpática;
este es, de hecho, el principio esencial de la musicoterápia, que se
fundamenta en el grado básico de vibración de un objeto.
CUENCOS CANTORES DEL TIBET
En
su estructura un cuenco cantor es muy similar al cuenco de cuarzo con la
diferencia de material elaborado.
Los
cuencos tibetanos se fabricaban mediante una aleación de 7 metales que se
correspondían con los planetas y un mazo de madera. Tiene una antigüedad
conocida sobre el siglo V A. de C. y un sonido mas suave aunque muy alto también,
y quizá menos intenso que su hermano el cuenco de cuarzo. Su origen esta
centrado en los schamanes mongoles pero no hay mucha documentación que
garantice esta creencia. Se han utilizado durante siglos con fines
terapéuticos y espirituales debido a los sonidos emitidos que producen una
armonización en el cuerpo físico y sutil, pero ante unas manos expertas, se
puede alcanzar estados alterados de conciencia.
La medición de las ondas electromagnéticas
del cerebro, ha demostrado que hay un número de longitudes de onda claramente
reconocibles, cada una conectada a un estado de conciencia diferente. Sabemos
que el estado normal del cerebro produce ondas Beta. Las ondas Alfa están
presentes en un estado de meditación y de conciencia en calma. Las ondas Zeta
se producen en un estado de "medio sueño" y las ondas Delta se
activan solamente mientras se duerme profundamente.
Los cuencos cantores tienen un inconfundible efecto sobre las personas.
Debido a esto, se utilizan cada vez más con fines terapéuticos. Sólo podemos
pensar, pues no lo sabemos con seguridad, lo que los originales creadores y
usuarios de estos cuencos, quienesquiera que fueran, podrían creer sobre
ellos.
Cualquiera que sienta la necesidad e intención de trabajar con cuencos
cantores en beneficio de otros (como terapeutas del sonido o en combinación
con otras técnicas), siguiendo su propia ruta de descubrimiento dentro del
sonido y de sus efectos en el cuerpo y en el alma, puede investigar sobre las
diferentes maneras de trabajar que los terapeutas del sonido ejercen y
también siendo tratado por ellos. Cualquier persona interesada en el sonido
pero que no quiera tener un cuenco cantor propio, puede tomar contacto
mediante tratamiento con sonido, o un concierto, o demostración. Cualquiera
de estos sistemas es bueno para introducirnos en la técnica.
Didgeridú
Es
el instrumento de viento más antiguo que se conoce. Originalmente es una rama
de eucalipto vaciada longitudinalmente y de forma natural por las termitas.
Los aborígenes de Australia lo han utilizado en sus rituales, fiestas y como
medio de sanación. Puede producir un sonido constante, que se denomina drone,
rítmico y variado. Su vibración transmite, por encima de todo la energía de
la tierra y la conexión con la naturaleza. Tiene una gran resonancia y emite
armónicos extremadamente nítidos, de gran pureza. Su sonido es más
concentrado y además resulta muy ligero, lo que lo hace más manejable en
sesiones terapéuticas, en las que se aplica la vibración a lo largo del
cuerpo del paciente.
Anotación al
margen:
No es nuestra intención hacer publicidad de nada, pero creemos que este dato
viene a colación y puede ser interesante. El pasado día 10 de Noviembre, del
2004 en Madrid (España) se celebro un concierto. El instrumental de la orquesta estuvo formado por
cuencos de cuarzo, cuencos cantores, percusión violín y voces. Fue en la
Iglesia Santísimo Sacramento en la calle Sainz de Baranda de Madrid. Nosotros
no tenemos ninguna vinculación con este concierto ni su equipo organizador,
pero creemos que merece la pena difundir graciosamente este tipo de eventos.

En busca de la Paz
Una
vez asistí a una sesión de musicoterápia colectiva con cuencos cantores. La
experiencia fue inolvidable tanto que me llevo a solicitar una sesión privada
de terapia. Un de los instrumentos de la sesión era el cuenco de cuarzo, un
inmenso y bellísimo cuenco que invitaba a dejarse llevar. El terapeuta me
dijo que el no podía decirme si saldría en proyección astral, ni las
experiencias que viviría, porque es algo personal y nunca se sabe lo que
puede pasar; lo que si podía decirme era que durante la sesión, mi mente iría
a un lugar al cual podría regresar cada vez que lo necesitara incluso mucho
tiempo de después de aquella terapia. El resultado fue que no se donde estuve
durante mas de 40 minutos pero si se que debió ser en algún lugar de mi mente
muy lejano. La sensación de paz durante y al regreso fue indescriptible. No fue
un sueño; al salir de la consulta la sensación de liviandad hizo que me
sintiera tan feliz, que inconscientemente, iba cantando por la calle una
música desconocida para mí. Todavía hoy, al acostarme, oigo el sonido de mi
lejano cuenco, y me siento arropada por algo que esta mucho más allá de mi
pequeña comprensión de las cosas. Aunque solo fuera por la sensación de
libertad y de amor indescriptible que sentí el tiempo que duró mi consciencia
en la sesión terapéutica, merecería la pena.
Tenemos
una herencia milenaria puesta a nuestra disposición, una vez más, para crecer;
de nosotros depende que la tradición terapéutica atlante sea conservada en
activo para nuestros descendentes los humanos, o desechada. Quizá sea esta la
oportunidad de lograr algo importante; puede que este sea el momento H del día
D ; ese instante trascendental que cuentan las leyendas como el nuevo
amanecer; a lo mejor hoy es el día, y por un rato debamos cerrar la puerta de
la angustia y la vida atosigada, del stress, de la violencia, del engaño y la
frustración y podamos sentarnos a escuchar el ritmo de nuestro corazón, acompasándolo
a la vibración del cuenco de cuarzo, o a la de las estrellas, da igual; pero
una cosa si es cierta: la paz es un camino que se hace dando el primer paso.
Deseo de todo corazón que estas líneas os hayan sido útiles y beneficien a
muchos seres. Esa fue mi intención al escribirlas.
Amelia Lamaignere
INSTRUMENTO SANADOR DEL HOMBRE Y LA TIERRA
Ha llegado a nuestras manos este artículo y hemos creído interesante
incluirlo en este documento por el valor documental a modo de conclusión
sobre la terapia del Cuenco de cuarzo.
ENTREVISTA A
MUSICOTERAPEUTAS APARACIDA EN LA REVISTA MAS ALLA Nº 82
Por Roben Goodman

El sonido que transmiten los cuencos de cuarzo es tan puro que
la mera acción de hacerlos sonar se transforma en un acto sagrado. Este
sonido, "cuasi divino", se expande a su alrededor y viaja por el
espacio alcanzando los confines últimos de la Tierra al interferir con otras
ondas de sonido que encuentra en su camino. De ese modo sana a las personas y
sana el ambiente.
En todo caso, el terapeuta que emplea este instrumento tiene una gran
responsabilidad y debe situarse en un estado de conciencia positivo asentado
en el chacra corazón para que la energía emitida y amplificada sea lo más
pura posible. Porque todos vivimos en un océano de energía electromagnética y
la gente que trabaja con los cuencos de cuarzo influye sobre esa geometría,
tanto exterior como interior a ellos. Hasta el punto que, según Renee Brodie,
el empleo masivo de estos cuencos en estos momentos de caos mundial
armonizaría todo el aura del planeta sanando los chacras telúricos y, como
consecuencia, a toda la humanidad.
Entrevista a musicoterapeutas
JURGEN y CLAUDE VAN WIN
Aunque
me une una gran amistad con la terapeuta canadiense Renee Brodie, no es fácil
ir a visitarla para disfrutar de una de estas sesiones. Lo que hice fue mucho
más práctico. Puse en contacto a dos músicos y musícoterapeutas -Jurgen y
Claudia Van Win- con ella y la fascinación que ejercieron sobre ellos estos
maravillosos instrumentos hizo lo demás. Ahora están introduciendo esta
técnica en España, lo que me ha permitido acercarme a entrevistarles y vivir
"in situ" una experiencia memorable.
-¿Cómo empleáis los cuencos de cuarzo?
-Principalmente para armonizar los siete chacras del cuerpo humano. El
sistema de chacras se puede equiparar a un sofisticado instrumento de agua ya
que éste es el contenido fundamental del organismo. En este sentido, se ha
descubierto recientemente en Estados Unidos que el cuerpo humano es como un
gran cristal que combina zonas sólidas con líquidas. Gracias a esta
semejanza, el sonido puro de los cuencos, hechos de cuarzo al 99,99%, resuena
en todo el cuerpo llevando armonía y curación allá donde se necesite. La
enfermedad modifica la estructura cristalina del órgano afectado y el cuenco
ayuda a restaurar el equilibrio. Todavía es pronto para afirmarlo, pero se
cree que pueden curar todo tipo de enfermedades, incluido el sida.
-Pareciera, pues, que los cuencos poseen una
cierta "inteligencia", si es que transportan la información
necesaria para que el órgano optimice su estructura. ¿Puedes explicar esto?
-Se debe a la pureza del sonido que traspasa la misma estructura molecular
del órgano haciendo que hasta los átomos resuenen con la nota del cuenco.
Este sonido tiene un alcance de más de 500 metros y en su camino va
armonizando las estructuras desordenadas cuya nota natural es la misma que la
del cuenco en cuestión. Es como si se formara un microclima sonoro dentro del
cual la gente puede restablecerse por completo. Si empleamos los cuencos
correspondientes a los siete chacras es posible armonizar todo el sistema
sutil en una sola sesión y, de ese modo, acelerar el proceso de diagnóstico y
tratamiento. Nosotros podemos observar el proceso de relajación de una
persona durante la sesión gracias a movimientos muy sutiles de las manos. La
respiración y los latidos del corazón van adquiriendo un ritmo completamente
natural. La tensión en la cara se va aflojando. El cuerpo de la persona
sometida a una sesión va "contándonos" cómo está recibiendo el
tratamiento. A veces producimos intencionadamente un sonido altamente
disonante para romper con una situación de tensión. La primera reacción es
aumentar la tensión para luego llegar a una relajación mucho más profunda. La
mayoría de los pacientes que atendemos nos dicen que sienten un gran contento
durante y después de la sesión. Algunos experimentan sensaciones de frío en
algún lado del cuerpo que luego se transforma en calor y, finalmente, llegan
a ver luces de colores. Cuando empezamos a trabajar con los cuencos la
primera paciente fue Claudia y en apenas cinco minutos sintió que salía de su
cuerpo; después hice sonar el cuenco en "Do" y bajó repentinamente
desde una gran altura.
-Este concierto total que describís, ¿lo
hacéis para todo tipo de personas que vienen a consultaros?
-Prácticamente con todas, aunque hay una excepción. Cuando los pacientes
tienen una pieza metálica dentro del organismo, como un marcapasos o un
clavo. Las notas graves pueden hacer vibrar estas piezas produciendo una
sensación bastante molesta dentro del cuerpo que sólo se alivia al
silenciarse el sonido.
-¿Cuántas sesiones son necesarias para cada paciente?
-Depende de cada caso. No tenemos un patrón fijo para cada enfermedad. Como
expliqué antes, el cuerpo de cada uno va hablando por sí mismo. Hay quien
sólo necesita una sesión y, en términos generales, tres sesiones a lo largo
de una semana parecen contribuir a restaurar el equilibrio en buena parte de los
casos.
-Renee Brodie combina musicoterapia y cromoterapia
irradiando a sus pacientes con las luces de color adecuadas a cada
tratamiento. ¿Habéis pensado incluirlo en vuestras sesiones?
-Por el momento estamos pensando combinar nuestro trabajo con la Yantrología.
Sentimos que puede haber una relación muy importante con los yantras
personales ya que, como tú bien sabes, representan la vibración del nombre.
Por ejemplo, primero se puede trabajar sobre las disonancias del chacra
bloqueado kármicamente y luego con las resonancias del cuenco que corresponda
al chacra sanador. Mientras tanto, el paciente puede fijarse en su yantra
personal o ir haciendo su terapia de autocuración ayudado por los sonidos.
Muchos pacientes, al cerrar los ojos, "ven" los colores que
corresponden a cada nota. Por lo tanto, estamos muy interesados en investigar
cómo la musicoterápia y la Yantrología pueden interactuar. Por otra parte,
estamos experimentando los efectos de Bach. Para ello, frotamos el borde de
los cuencos con el elixir adecuado a la enfermedad a tratar y su espíritu se
transporta al órgano enfermo con el sonido puro del cuenco, como si fuera a
lomos de un caballo.
-Claudia, en tu trabajo como musicoterapeuta con niños
deficientes mentales profundos ¿has empleado los cuencos de cuarzo?
-De momento no he utilizado los cuencos con niños deficientes, aunque me
gustaría probarlos. Por ahora sólo te puedo decir que, tratando a una niña
normal, pero con un problema de hiperactividad, con sólo tres minutos de
sesión se sumergió en un estado de relajación profunda. Al finalizar la
sesión la niña nos contó que estuvo "de viaje" en otros mundos,
como si fuera un sueño.
-¿Qué otros instrumentos empleáis en la terapia?
-Empezamos la sesión con un instrumento llamado "Ocean Drum" (Tambor
del océano) que produce un sonido relajante parecido a las olas del mar.
Mientras se mueve este "tambor" se observa cómo las pequeñas
bolitas de su interior forman un patrón particular según el movimiento que se
les imprima. Este juego sonoro ayuda a liberar al paciente de las tensiones
que trae de la calle. También empleamos al final de la sesión, para cerrar
los chacras, un gong de Sumatra afinado en Do bemol. No obstante, otros
musicoteapeutas han comprobado que este gong produce todas las notas cromáticas
y puede sanar todos los chacras, aunque nosotros lo empleamos sobre todo para
sellarlos. Así, cuando la persona vuelve a la calle no está expuesta a ningún
tipo de daño.
-Según dice Renee Brodie en su libro sobre los cuencos
de cuarzo, existía en la Atlántida uno de gran tamaño utilizado para convocar
a la gente al templo. ¿Tenéis alguna experiencia del efecto expansivo de los
cuencos?
-No
a gran escala -me responde Jurgen-. Solo te puedo decir que el estado de paz
interno más profundo que he experimentado en mi vida fue tras una sesión en
la que estuve haciendo sonar un cuenco de 45 cms. durante más de media hora.
También Renee me ha contado que en Estados Unidos hay un grupo de personas
que se reúne al aire libre para hacer sonar los cuencos dedicándolos a la paz
mundial.
-Se me ocurre que en catedrales y templos, cuya acústica
ha demostrado poseer unas características especiales, podrían ser lugares
idóneos para hacer sonar los cuencos. ¿Qué opinas de esto?
-Pues sí. En Pamplona hay una ermita templaria donde me gustaría llevar los
cuencos. Tiene una pequeña capilla octogonal y está justo en la mitad del
Camino de Santiago. Su acústica para esta experiencia es ideal. Hace años
estuve allí. En aquella ocasión toqué con mi violonchelo las seis suites de
Bach para este instrumento y la acústica era tan buena que me sentí
trasladado literalmente a otra dimensión. También en la Alhambra, la
combinación de este sonido con el del agua corriendo podría ser una
experiencia única.
-¿Cuál es la razón para que intentéis siempre trabajar
juntos en una sesión?
-Es
sencillo. Claudia y yo combinamos las energías yang y yin, ofreciendo la
doble polaridad, y también desde el punto de vista ético es mejor que estemos
los dos. A veces se liberan energías muy fuertes con reacciones muy variadas
en los pacientes. La presencia de los dos suaviza estas situaciones.
Al acabar la entrevista me dispuse a recibir una sesión de una media hora con
los cuencos. Me tumbé en una colchoneta sobre el suelo y empecé a mover el
Tambor del Océano. A mí alrededor estaban colocados los siete cuencos de
cuarzo, cada uno afinado con uno de los siete chacras. A los pocos minutos,
mis anfitriones empezaron a hacer sonar los cuencos. Casi inmediatamente
"vi" un calidoscopio de colores en mi pantalla mental y sentí un
fuerte dolor en la frente que se fue extendiendo por toda la cara y garganta
como respuesta a una nota disonante, al tiempo que visualizaba un tono verde
sucio. Unos 30 segundos después el dolor empezó a desaparecer y el color que
veía delante de mis ojos se convertía en un azul claro muy limpio. Los
minutos restantes los pasé en un estado de relajación profunda deleitándome
con la sinfonía cristalina que me trasportaba a paisajes idílicos de mares
lejanos. Al final, dieron unos fuertes golpes al gong de Sumatra trayéndome
de nuevo a la "tierra" y dejándome un estado de sosiego que me duró
hasta el día siguiente.
EPILOGO
Los cuencos de cuarzo generan las ondas más curativas de este mineral y nos
conectan con el gran experto en sonidos de la Naturaleza, actuando en los
planos sutiles y transportándonos a parajes y estados insospechados. Me hacen
recordar las palabras de Peter Mikael Akhainov: "Escuchando música debe
florecer lo mejor que tenemos dentro. Debería ser como el viento de nuestras
velas, llevando nuestro barco más cerca de nuestro destino celestial".
Así sea.

Robert Goodman
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