Su historia empezó hace aproximadamente 8.000 años, cuando los Atlantes dejaron sus conocimientos a un grupo reducido de sacerdotes egipcios “Uab” (Puros), en una de esas tumbas fue encontrado un ANILLO ATLANTE en gres de Asuán, una copia en plata le fue entregada a el egiptólogo Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamon, el cual le protegió de la maldición. Un anillo cuyas tres rectas, cuatro perforaciones, seis puntos, dos triángulos isósceles y el símbolo del infinito en su interior, sigue las exigencias de una formula esotérica. La eficacia del anillo se debe a las ondas de forma que emite, cuyos agentes invisibles absorben energía cósmica. Posee poderes y virtudes comprobados gracias a experiencias repetidas durante más de veinte años por el “redescubridor de las energías de forma”, Andrés de Belizal, el radiestesista y renombrado investigador Roger de Lafforest, además de numerosos investigadores europeos. Podemos comprobar que no se trata de un talismán más, sino que es uno de los más fantásticos milagros de la física micro-vibratoria.

 

1 PROTECCION: contra influencias negativas, maleficios, agresiones mágicas… etc., pero lo mas sorprendente es la protección de manera espectacular contra accidentes, como se verificó en numerosos casos.

 

2 CURACION: restablece funciones perturbadas y suprime de esta manera los dolores consiguientes. Se han obtenido resultados interesantes en disturbios neurovegetativos y circulatorios.

 

3 PERCEPCION EXTRASENSORIAL: aparecen perspectivas insospechadas sobre intuición, telepatía, clarividencia…

Su uso es personal, se impregna de nuestras radiaciones, no debe prestarse. Úselo siempre,  principalmente en importantes ocasiones de negocios, contactos personales, etc. Durante los viajes protege contra accidentes y disminuye los riesgos. Agudiza la telepatía y otras facultades durante el sueño.

 Si siente exceso de energía, úselo solo durante el día.

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